EDUCACIÓN:
TODO LO QUE
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CONFIANZA

La forma en que usted enseña o no sobre sexualidad a sus hijos o hijas puede ayudar o hacer más difícil su desarrollo sexual.  Recuerde que es normal sentirse incómodo/a cuando trata estos temas con sus hijos.


Cuando usted se enfrente a “oportunidades para enseñar”, usted podrá construir los cimientos para que sus hijos sean sexualmente sanos, y les demuestra que usted está dispuesto a hablar con ellos acerca de la sexualidad. Nunca es demasiado tarde para hablar con sus hijos/as sobre sexualidad. 


Lo que hacen los niños y niñas no debe ser mirado con ojos de adulto, esto podría llevarlo a realizar interpretaciones precipitadas. Sin darnos cuenta educamos a nuestros hijos a través de nuestros pudores, nuestras caricias, nuestros silencios u opiniones, por ello una educación sexual de calidad debe dirigirse a que nuestros hijos e hijas aprendan a conocerse, aceptarse y a expresar su sexualidad de modo que sean felices, fomentando la autoestima del niño/a. Sin embargo, las oportunidades para educar no siempre llegan; muchos niños nunca preguntan, por ello usted debe estar dispuesto a dialogar. El diálogo no puede ser impuesto; siempre debe existir respeto y aceptación. 


Sea consciente de la pregunta que hay “detrás de la pregunta”. Por ejemplo, la pregunta implícita “¿soy normal?”, a menudo oculta otras acerca del desarrollo sexual, los pensamientos sexuales y los sentimientos sexuales. Dé seguridad a su hijo o hija siempre que pueda. Escuche, escuche, escuche. Pregúntele que quiere él o ella saber y qué es lo que sabe.